Lija superficie defecto de pintado

En un gran número de las reparaciones que tienen lugar en un taller de carrocería y pintura, intervienen los procesos de enmasillado y lijado de masilla

El objetivo final de estos procesos es nivelar e igualar la superficie a reparar, moldeando y eliminando el excedente de masilla innecesaria, hasta que la superficie recupere su forma original.

El proceso de lijado, y más concretamente el lijado de la masilla de poliéster, es uno de los que más tiempo consumen dentro del taller, lo cual nos aporta información acerca de la relevancia de este proceso, y, sobre todo, de su influencia en la rentabilidad productiva y económica de un taller.

Factores a tener en cuenta en el lijado de la masilla de poliéster

Con el fin de obtener un lijado de masilla eficiente, deberemos de seguir las siguientes recomendaciones:

Respetar siempre los tiempos de secado

Antes de comenzar con el lijado de la masilla, es conveniente dejar que ésta se seque completamente. Un tiempo de secado insuficiente podría provocar problemas durante el proceso de lijado, como embozamientos o desprendimientos de masilla.


En la ficha técnica del producto, se indica el tiempo de secado y la temperatura adecuada a respetar. Generalmente, estos tiempos se situarán entorno a los 20 – 30 minutos, a una temperatura próxima a 20ºC.

No aplicar masilla sobre wash primers ni imprimaciones ácidas o fosfatantes

La masilla de poliéster no debe aplicarse nunca sobre wash primers ni imprimaciones ácidas o imprimaciones fosfatantes, ya que presenta incompatibilidades con este tipo de productos.

Elección correcta del grano de lija y tamaño de órbita

Elegiremos un tipo de grano de lija y un tamaño de órbita acorde a la superficie y daño a reparar. Debemos tener presente también la influencia del salto entre granos en el lijado, no siendo recomendable un salto de más de 3 numeraciones.

Elegir papel abrasivo o lija

Con masillas ligeras o de baja densidad, debido a su composición, podemos utilizar papeles abrasivos de afinamiento, incluso en daños más graves.

La clave para reducir tiempo en el lijado no consiste en utilizar una gran cantidad de papeles abrasivos, sino en adaptar su uso en función del tipo de reparación.

Lijado siempre en seco

Se recomienda usar siempre lijas en seco, no humedeciendo nunca la superficie a lijar. 
Debido a la naturaleza porosa de la masilla, ésta tiende a absorber la humedad, quedándose retenida en el interior. Como resultado, se puede producir  una oxidación de la chapa del vehículo a largo plazo, debido a las partículas de agua retenidas, así como la aparición de defectos de pintado relacionados con problemas de humedad como ampollas y burbujas.

Comprobación periódica de la nivelación

Recomendamos utilizar de forma periódica tanto la mano como las guías de lijado para verificar que el lijado se realiza de forma correcta y nivelada.

Herramientas a utilizar para un lijado de masilla eficiente

Para un correcto lijado de la masilla, utilizaremos lijadoras rotorbitales. En zonas de difícil acceso, como cavidades, podremos ayudarnos también de esponjas abrasivas.

La lijadora rotorbital, se utiliza tanto para rebajar el micraje inicial de la masilla, como para afinar la superficie

Como lijar la masilla para coche

El tipo de órbita más extendido en el taller suele ser el de 3 y 5 mm. Existen otros tipos de órbita que aportan un mayor desbaste como son las de 7, 9 u 11 mm, y otras destinadas a un mayor afinamiento.

Factores a tener en cuenta en el lijado con máquina rotorbital:

  • El tamaño de la órbita y dureza del plato: con un mayor tamaño de órbita, la máquina dibujará un movimiento de lijado mayor, produciendo un debaste de la superficie enmasillada más acusado, y dando lugar también a marcas de lijado más difíciles de disimular. Además la dureza del plato de la lijadora influirá en este proceso, siendo mayor el desgaste de la superficie a mayor dureza de plato.
  • Sistema de aspiración de polvo: lo ideal es contar con una lijadora rotorbital que tenga una buena capacidad de absorción de polvo, evitando embozamientos prematuros de los abrasivos o la aparición de marcas (caracolillos). Además facilitan la tarea de limpieza y desengrase de la pieza.
  • Velocidad de lijado: una mayor velocidad de lijado producirá una mayor fricción, generando más calor, lo que repercutirá en la durabilidad y rendimiento del papel abrasivo. En función del tipo de masilla y la reparación a realizar, deberemos adaptar unas revoluciones de lijado acordes. A mayor velocidad, menor precisión.

De este modo, para un lijado de masilla eficiente, que nos permita ahorrar tiempo y producto, utilizaremos siempre que sea posible una lijadora rotorbital.

En cuanto al lijado manual con esponja abrasiva, aconsejamos solo realizarlo en pequeñas nivelaciones y cavidades del parche a las que no podamos acceder con la máquina lijadora. Las esponjas abrasivas, a pesar de que aportan un mayor control sobre la superficie a lijar, obligan al profesional a destinar una mayor cantidad de tiempo y esfuerzo físico en comparación con las lijadoras rotorbitales.

Que el taller de pintura y carrocería cuente con variedad y calidad de equipos y herramientas, como lijadoras con diferentes órbitas de lijado o platos o papeles abrasivos será la base para incrementar la productividad y eficiencia de los procesos de lijado.

Pasos para un lijado de masilla eficiente

Consejos cómo lijar masilla de forma eficiente

Tras haber seguido las recomendaciones indicadas en el anterior post sobre cómo mezclar y aplicar correctamente la masilla de poliéster, veamos ahora los pasos a seguir para obtener un lijado de masilla eficiente:

1. Elección de órbita correcta

En función del tamaño del parche a reparar, elegiremos un tipo de órbita que nos permita ser más eficientes en la reparación:

  • Para parches de masilla grandes y con bastante espesor, optaremos por órbitas de mayor tamaño, que permitirán un desbaste mayor de la superficie: órbita 7 – 9 mm.
  • En cambio, para afinamiento de daños medios o leves con menos espesor de capa, utilizaremos órbitas de menor tamaño: órbita 3 – 5 mm.

2. Elección del grano de lija adecuado

  • Daño grave o daños en lo que se ha rellenado más de lo habitual: Lija de grano P-80.
  • Daño medio: Lija de grano P-80 o P-120.
  • Daño leve: Lija de grano P-120 o P-150.

Como hemos comentado previamente, con masillas ligeras o de baja densidad podriamos utilizar papeles abrasivos de afinamiento, incluso en daños más graves.

3. Lijado e integración del parche

En primer lugar, dividimos el parche en función de los planos de la pieza, para posteriormente lijarlos de forma separada.

Seguidamente, procederemos a eliminar las marcas de la espátula y las rebabas de masilla con un grano de mayor desbastación (puede variar en función del daño y del tipo de masilla). Integramos los bordes del parche con el resto de la pieza, rebajando el micraje de la masilla. 

Nivelamos la superficie del parche pero sin profundizar demasiado, ya que corremos el riesgo de eliminar demasiada capa de masilla. 

La presión a ejercer no debe ser muy grande, para evitar posibles marcas de lijado que deriven en defectos de pintado a posteriori, y que nos obliguen a repetir la reparación. 

4. Nivelado e igualación de la superficie

Ahora intentaremos nivelar y moldear la superficie hasta conseguir la forma original de la pieza.

La nivelación e igualación de la superficie la realizaremos con un grano de lija medio, pudiendo utilizar una lijadora o taco de lija. Esto nos ayudará a evitar la aparición de aguas y eliminar posibles marcas de lijado.

Como recomendación, podemos ayudarnos de una guía de lijado para destacar los arañazos profundos y las imperfecciones de la superficie que se van a eliminar con abrasivos de acabado más fino.

5. Afinamiento de la superficie

Finalmente, procederemos a afinar la superficie con un grano de lija más fino, para evitar la aparición de marcas de lijado en las pinturas de acabado.