Facilidad de aplicación y lijado

Tras haber profundizado en un anterior post sobre los diferentes tipos de masilla de carrocero que existen, es momento de conocer los pasos necesarios para realizar una eficiente aplicación de la masilla sobre la superficie a reparar.

En algunos casos, con daños de mayor tamaño y complejidad, como pueden ser áreas soldadas entre piezas, es imprescindible el trabajo del chapista, quien se encargará de reparar las irregularidades y ondulaciones de la pieza. 

Es por ello, que el proceso de enmasillado es un proceso que en muchos casos se sitúa entre las áreas de carrocería y pintura. La masilla, según cómo esté organizado el taller y en función de la experiencia del profesional y el tipo de daño, puede ser aplicada tanto por el chapista como por el pintor.  Sin embargo, hay que tener en cuenta que la aplicación de masilla no debe ser sustitutiva de los trabajos de reconformado de la chapa, debiendo ser utilizada en los casos necesarios y con espesores moderados.

Consejos para optimizar la aplicación de la masilla

La masilla es un tipo de pintura de 2 componentes (masilla y catalizador) que se utiliza para rellenar, igualar y nivelar una superficie que posteriormente será pintada. Este proceso de aplicación de la masilla recibe el nombre de proceso de enmasillado.

Aplicacion de masilla poliester para coche

Elegir la masilla adecuada e invertir el tiempo necesario en realizar una buena aplicación de la misma, nos permitirá optimizar el proceso de lijado, uno de los pasos que más tiempo ocupa en las reparaciones de un taller de carrocería. Además nos ayudará a aumentar la calidad de los procesos posteriores, como el aparejado o las pinturas de acabado.

Veamos ahora los pasos que nos permitirán optimizar el proceso de aplicación de la masilla, aumentando al mismo tiempo la rentabilidad en la reparación.

1. Correcta elección de la masilla según el tipo de reparación

Es indispensable que la masilla para carrocería con la que vamos a trabajar presente una buena adherencia sobre el tipo de material a aplicar, bien sea plástico o metal, y que ofrezca un buen anclaje para la capa de aparejo.

Conviene apuntar que la masilla no debe aplicarse nunca sobre wash primers ni imprimaciones ácidas o imprimaciones fosfatantes, ya que presenta incompatibilidades con este tipo de productos. Como es habitual, en la ficha técnica podremos comprobar las diferentes compatibilidades entre la masilla y el tipo de material a tratar.

2. Adecuada preparación previa de la superficie

Antes de comenzar con el enmasillado, deberemos nivelar los bordes de pintura que presente el daño a reparar, lijando la superficie con un grano de lija entre P80 – P120 y una órbita de 5mm, en función de la reparación.

3. Correcta preparación de la mezcla

En primer lugar, comprobaremos que los útiles de trabajo no tengan restos de masilla o catalizador empleados en reparaciones anteriores, con el fin de realizar una aplicación lisa y regular sobre la superficie.

Como mezclar la masilla para coche

Cuando realicemos la mezcla, esta debe ser uniforme. Debemos intentar minimizar la entrada de aire al remover la mezcla, asegurándonos de que el color obtenido sea homogéneo, sin diferencias ni betas de color.

Como ocurre en otros muchos casos, la proporción de mezcla de ambos componentes vendrá delimitada en su ficha técnica, con el fin de optimizar las prestaciones de la masilla. Generalmente, la proporción del endurecedor a añadir se sitúa entorno al 2-3% en peso. Debemos de tener en cuenta que un exceso o un defecto del catalizador en la mezcla, puede provocar diferentes resultados:

  • Exceso de catalizador en la mezcla: provocará un endurecimiento de la masilla más rápido, dando lugar además a posibles manchas o sangrados.
  • Cantidad de catalizador menor de la recomendada: puede ocurrir que la masilla no se seque y endurezca lo suficiente, desembocando en problemas durante el proceso de lijado, como desprendimientos o embozamientos.

Además, es importante calcular la cantidad de masilla a mezclar en función de la temperatura ambiental. Como es lógico, con más calor, contaremos con menos tiempo para el secado y aplicación de la mezcla.

Mezcla catalizador y masilla para coche

En general, los talleres suelen realizar la mezcla “a ojo”. Si no se cuenta con la experiencia adecuada pueden surgir los problemas que hemos descrito. Como recomendación, para asegurarnos de obtener una proporción de mezcla idónea, podemos hacer uso de la báscula de precisión.

4. Cómo aplicar la masilla de poliéster

En este paso cobra especial importancia el concepto “pot life” de la mezcla”, es decir, el tiempo con el que contamos desde que mezclamos la masilla con el catalizador hasta que la masa se endurece. Esta ventana de tiempo puede estar influenciada también tanto por la temperatura ambiente, como por la temperatura del soporte.

A la hora de aplicar la masilla, debemos de esparcirla de forma homogénea, realizando pasadas uniformes de un extremo a otro y ejerciendo una correcta presión en la espátula. De esta manera, facilitaremos la eliminación del aire ocluido durante la aplicación, con el fin de obtener una superficie lisa y regular.

Aplicación masilla superficie

Para controlar mejor la aplicación de la masilla y su velocidad de endurecimiento, recomendamos aplicarla en pequeñas cantidades siempre que sea posible. En áreas curvadas, se puede recurrir al uso de espátulas de caucho, ya que son más flexibles.

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es la cantidad de masilla a aplicar:

  • Exceso de producto: corremos el riesgo de que se originen problemas de rigidez en la superficie, haciendo que el proceso de lijado sea más costoso, y por consiguiente, siendo menos rentables en términos de tiempo y material consumido.
  • Cantidad insuficiente de masilla: del mismo modo, una cantidad insuficiente de masilla puede provocar problemas de adherencia así como una mala nivelación de la superficie a lijar.

5. Respetar siempre los tiempos de secado de la masilla

El tiempo de secado de la masilla se refleja en la ficha técnica del fabricante, y comenzará justo en el momento en el que se realiza la mezcla, produciéndose la reacción química y su posterior endurecimiento. 

Según la temperatura ambiente, este proceso de secado será más rápido con temperaturas altas, y más lento con temperaturas bajas. Además la temperatura a la que se encuentre el soporte (metal o plástico), puede tener también influencia en el tiempo de secado.

Generalmente, el tiempo de secado de la masilla se sitúa entre los 20 y 30 minutos (5 minutos con infrarrojos de onda corta) a una temperatura próxima a los de 20ºC (puede variar en función del tipo de masilla).

Además, el tiempo de secado de la masilla influirá en el posterior lijado de la misma:

  • Tiempo de secado excesivo: hará que se endurezca más, dificultando y aumentando el tiempo de lijado.
  • Tiempo de secado insuficiente: si la masilla no se ha secado completamente, podría dar lugar a problemas de embozamiento durante el lijado de la misma.

Para concluir, cabe reseñar que si la superficie no se encontrase en óptimas condiciones para su lijado tras su aplicación, podríamos volver a aplicar masilla en aquellas zonas más irregulares