Sombras o ráfagas en pintura

Las sombras o ráfagas en pintura es un defecto de repintado bastante común en el taller de carrocería, que tiende a aparecer sobre todo durante la aplicación de colores metalizados, como tonos plata o dorados.

Las sombras, al tratarse de un defecto que se produce en la capa de color, nos obligará a repetir el proceso de aplicación del acabado desde el inicio. Por esta razón, conocer las causas que eviten la aparición de ráfagas nos ayudará a ser más rentables y productivos durante la reparación.

¿Qué son las sombras o ráfagas en pintura?

Las sombras en pintura se presentan tras la aplicación del acabado en forma de franjas o manchas irregulares de diferente tono, mostrando áreas con vetas más claras y otras más oscuras de distinta intensidad.

Sombras o ráfagas en pintura

Las sombras o ráfagas en pintura se producen principalmente por una orientación irregular y aleatoria de las partículas de aluminio sobre la superficie reparada.

La forma de aplicación del profesional determinará la posición y colocación de estas partículas sobre la pieza. Según su disposición, las partículas metálicas reflejarán la luz en una u otra dirección, dando lugar a posibles diferencias de tonos y saturaciones de color.

Como hemos comentado anteriormente, las sombras durante el repintado suelen presentarse en colores metalizados, principalmente en colores grises y tonos champagne.

Veámos ahora las causas que provocan la aparición de ráfagas o sombras en la pintura de un coche, y su posible solución:

Causas por las que se aparecen sombras o ráfagas en la pintura de coche

Los motivos por los que puede aparecer este defecto tienen que ver con diversos factores:

1. Incorrecta posición del equipo de aplicación

Para evitar la aparición de sombras durante el repintado, debemos realizar la aplicación del color con la pistola totalmente perpendicular a la superficie, para que el patrón de pulverizado impacte de forma homogénea sobre toda la pieza.

De lo contrario, una inadecuada posición de la pistola provocará una desigual distribución de producto en diferentes áreas de la superficie, favoreciendo la aparición de ráfagas o sombras.

Además, el gatillo de la pistola de aplicación debe estar totalmente apretado, para que los pigmentos se distribuyan de forma uniforme.

2. Inadecuado estado y regulación de la pistola

La pistola de aplicación debe encontrarse en buen estado, con un mantenimiento y limpieza periódico, que nos asegure un correcto paso de producto, libre de suciedad.

Es aconsejable también comprobar el patrón de abanico o patrón de pulverizado, para asegurar un reparto homogéneo de las partículas de aluminio. Para ello, nos podemos ayudar de un papel o cartón, con el que comprobar el tamaño y forma del pulverizado.

Si el patrón es defectuoso, debemos verificar el estado de la boquilla, pico de fluido y aguja de la pistola.

Además, como es habitual, debemos regular siempre la pistola aerostática en base a las especificaciones de la ficha técnica del producto.

3. Incorrecto solapamiento de las manos

Un incorrecto solapamiento de las manos provocará un reparto irregular de la cantidad de producto aplicado, posibilitando la aparición de sombras en la pintura.

Si dejamos mucho espacio entre manos, produciremos franjas alternas con diferentes cargas de pintura, dando lugar a ráfagas en el color.

Difuminar particulas para evitar sombras en pintura

4. Ausencia de mano de control

En colores metalizados, es muy recomendable aplicar siempre una mano final de efecto o de control a una distancia de la pieza ligeramente mayor, con el objetivo de repartir y orientar  de forma homogénea las partículas metálicas.

Este mano de control es fundamental en colores de compleja igualación como algunos colores metalizados o colores tricapa.

5. Inadecuada viscosidad de la pintura

Una inadecuada viscosidad de la mezcla dificultará la distribución de las partículas de aluminio dentro de la capa de pintura, provocando  irregularidades en la orientación de las mismas. Por esta razón, será fundamental una vez más seguir las especificaciones de la ficha técnica.

El uso de diluyentes de evaporación lenta favorece la correcta distribución y acoplamiento de las partículas de aluminio.

6. Incorrecta técnica de aplicación del barniz

La aplicación de la primera mano de barniz con una excesiva presión o a una distancia demasiado corta respecto a la pieza, puede provocar que removamos las partículas de aluminio de la superficie, provocando la aparición de ráfagas y sombras.

Es aconsejable que prestemos especial atención a esta mano de barniz, intentando realizar una aplicación regular y homogénea.

Pasos para solucionar las sombras o ráfagas en pintura

Al contrario de lo que ocurre con otros defectos de pintado, la aparición de sombras en pintura, independientemente de su tamaño o extensión, obligará al pintor a repetir el proceso de acabado.

  1. Inspección de la superficie

    Una vez se haya secado la capa de barniz, inspeccionamos el alcance del daño producido con detenimiento.

  2. Volver a aplicar la pintura de acabado

    Si observamos sombras o ráfagas en la superficie, no tendremos otra opción que volver a aplicar la pintura de acabado, teniendo en cuenta esta vez todas las causas descritas en el post.